Janina Pizango: Una lideresa Shawi por más espacios de decisión para las mujeres

Desde el territorio Shawi, Janina Pizango Pizango trabaja para que más mujeres desarrollen sus capacidades, asuman nuevos espacios de liderazgo y hagan escuchar su voz en las decisiones que afectan a sus comunidades. Su apuesta también está ligada a recuperar los saberes y prácticas ancestrales del pueblo Shawi y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.
En la Comunidad Nativa Las Amazonas, en Yurimaguas, Loreto, Janina Pizango Pizango ha ido construyendo su camino como lideresa Shawi. A sus 25 años, integra la Federación de Comunidades Indígenas Shawi del Yanayacu (FECOINSHAY), base de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas (CORPI SL), y preside la Asociación de Mujeres Artesanas Indígenas de FECOINSHAY (AMUARIF). Desde estos espacios, trabaja para fortalecer la participación de las mujeres y recuperar los conocimientos culturales de su pueblo.
Durante muchos años, los principales cargos en el pueblo Shawi estuvieron ocupados por hombres. Las mujeres, aunque sostienen buena parte de la vida comunitaria a través del trabajo en la chacra, el cuidado de la familia, la elaboración de tejidos y cerámicas, tuvieron una presencia mucho menor en los espacios donde se toman decisiones. Janina reconoce que el machismo ha sido parte de esta realidad y que todavía existen comunidades donde se cuestiona que una mujer estudie, asuma un cargo o represente a su pueblo. Sin embargo, también observa que esta situación está empezando a cambiar.
Abrir espacios para la participación y la representación
La propia historia de Janina está vinculada con ese proceso. Inició su participación a los 17 años y, en sus primeros años, sentía que las mujeres no tenían las mismas posibilidades de ser escuchadas en las reuniones y asambleas. “Yo no me sentía escuchada. Notaba que nosotras, las mujeres, quizás no teníamos esa oportunidad”, recuerda.
Su voz comenzó a fortalecerse a medida que participaba en talleres, asambleas y otros espacios donde podía escuchar a otras mujeres y conocer sus experiencias. Ver a otras lideresas tomar la palabra y asumir responsabilidades le permitió también reconocerse como alguien capaz de hacerlo. “Cuando ya veníamos participando, viendo cómo hablaba la mujer, la lideresa y todo eso, ya me iba desenvolviendo sola, participando en las asambleas y en los talleres”, cuenta.
Janina reconoce que el machismo ha sido una de las razones que históricamente ha limitado esta participación. Cuenta que antes algunas mujeres ni siquiera podían asistir a reuniones o desplazarse a la ciudad para realizar determinadas actividades sin la autorización de los hombres. Por eso considera que las mujeres deben tener las mismas oportunidades para estudiar, asumir cargos y aportar a las decisiones colectivas. Para Janina, participar no significa únicamente estar presente. Implica poder intervenir en las decisiones, asumir responsabilidades y representar a sus comunidades.
En este proceso reconoce la importancia del trabajo que desarrolla CORPI SL para fortalecer el liderazgo y la participación de las mujeres indígenas. Los espacios de formación y encuentro permiten que las mujeres intercambien experiencias, conozcan sus derechos y fortalezcan sus capacidades para participar en sus organizaciones y comunidades. “Nosotras también podemos, no solo son los hombres. También nosotras, como mujeres, podemos tener oportunidades”, afirma.
Recuperar lo que estaba desapareciendo
El liderazgo de Janina también está vinculado con los conocimientos y prácticas culturales del pueblo Shawi, especialmente los tejidos y la artesanía. Como presidenta de AMUARIF, participa en un espacio que reúne a mujeres artesanas de FECOINSHAY y que busca fortalecer estas prácticas y generar oportunidades a partir de sus conocimientos.

En las comunidades Shawi las mujeres elaboran tejidos en telar, pretinas, faldas tradicionales, collares, cerámicas y otros productos. Para Janina, mantener estas prácticas es también una forma de defender y transmitir conocimientos que forman parte de la identidad de su pueblo y que estaban dejando de transmitirse entre las nuevas generaciones.
“Nosotros ya estábamos perdiendo la costumbre y queremos volver a tenerla nuevamente”, explica. Recuerda que antiguamente las niñas comenzaban a aprender a tejer desde muy pequeñas, entre los 11 y 14 años, mientras que actualmente son cada vez menos las que conocen esta práctica. “Antes, las chicas ya sabían tejer en telar. Desde pequeñas ya sabían. Ahora se ve que ya no saben; solamente algunas conocen, y eso es lo que nuevamente queremos recuperar”, sostiene.
Frente a ello, las mujeres mayores cumplen un papel fundamental. Janina cuenta que acuden a las mujeres sabias de la comunidad para preguntarles cómo se elaboraban los tejidos y aprender nuevamente, paso a paso, las técnicas que ellas conocen. Para ella, recuperar estos saberes significa mantener viva una parte esencial de la cultura Shawi.

Para Janina, la artesanía también representa una posibilidad económica para las nuevas generaciones. Uno de sus deseos es continuar fortaleciendo sus conocimientos y lograr que los productos elaborados por las mujeres encuentren nuevos mercados, generen ingresos para las familias y abran oportunidades para que las jóvenes encuentren alternativas dentro de sus propias comunidades.
Liderar por el bien del pueblo
Asumir responsabilidades dentro de la organización no ha significado para Janina recibir una remuneración. Lo hace porque considera que representar a su pueblo implica una responsabilidad y una forma de contribuir con el pueblo Shawi. “No lo hago por dinero, sino por el bien de nuestro pueblo. Como pueblo originario que somos, nacidos y crecidos acá, sentimos lo que realmente pasa en nuestras comunidades”, afirma.
Su liderazgo también está ligado a una idea de representación colectiva. Janina no habla únicamente desde su experiencia personal, sino desde lo que observa y vive en su comunidad. Por eso considera necesario que más mujeres tengan oportunidades para participar, viajar, formarse, intercambiar experiencias con otras lideresas y ocupar espacios donde puedan representar los intereses de sus pueblos.
Su deseo es que este proceso alcance especialmente a las niñas. Quiere verlas participando en reuniones, viajando y ocupando espacios de representación sin sentir que existen lugares reservados únicamente para los hombres. “Yo quisiera que las futuras niñas sean partícipes de las reuniones, que participen, que ya no tengan ese temor de hablar”, expresa.
Janina incluso imagina un futuro en el que una mujer pueda asumir la jefatura de alguna comunidad. No lo considera una posibilidad lejana. Por el contrario, cree que las mujeres tienen capacidades y propuestas que pueden aportar a la organización comunitaria. “Me encantaría, porque las mujeres a veces somos más organizadas que los varones. Tenemos varias ideas”, afirma.
"Necesitamos ser escuchadas"
Para Janina, fortalecer a las mujeres no significa construir un camino separado del resto de la comunidad. Su apuesta es que hombres y mujeres puedan participar en condiciones de mayor igualdad y que los varones también acompañen este proceso dejando atrás las actitudes machistas que han limitado la participación femenina. “A los hombres les diría que ya no sean machistas, que nos ayuden, porque tanto hombres como mujeres podemos”, sostiene.
Su mensaje a otras mujeres es directo: participar, hacer escuchar su voz y no quedarse al margen. Quiere que sean parte de las reuniones, talleres y otros espacios, que expresen lo que piensan y que puedan ser escuchadas con respeto. “Quisiera decirles a todas las mujeres que sean partícipes, que pierdan la vergüenza y participen en todo: en reuniones, en talleres y en cualquier otro espacio”, señala. “Nosotras, como mujeres indígenas, necesitamos ser escuchadas. Necesitamos también expresar lo que sentimos por nuestras comunidades”, agrega.

Pero su mirada sobre el futuro de su comunidad también la lleva a hablar de necesidades que van más allá del liderazgo de las mujeres. En las comunidades del valle del Yanayacu, representadas por Fecoinshay, Janina señala las dificultades que enfrentan las familias para acceder a servicios adecuados de salud y educación, así como las condiciones de la carretera que conecta a las comunidades con otras localidades del sector.
La falta de infraestructura educativa, las dificultades para trasladarse y la ausencia de condiciones adecuadas para atender emergencias en salud son parte de una realidad que, según explica, afecta a toda la población. Por eso pide que el Estado atienda estas necesidades y contribuya a mejorar las condiciones de vida de las comunidades.
Su propia historia muestra el cambio que quiere ver en su pueblo: comenzó a participar a los 17 años, cuando todavía sentía que las mujeres no tenían las mismas oportunidades para ser escuchadas, y hoy, a sus 25 años, asume responsabilidades de representación y lidera una asociación de mujeres artesanas de su pueblo.
Como lideresa de FECOINSHAY, su apuesta es que ninguna mujer se quede al margen: que pueda estudiar, participar, desarrollar sus habilidades y representar a su comunidad sin dejar atrás aquello que la identifica como mujer Shawi. Para Janina, recuperar los saberes, fortalecer la artesanía y ampliar los espacios para las mujeres forman parte de una misma tarea: mantener viva la identidad de su pueblo y abrir oportunidades para las nuevas generaciones.
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#MujeresQueSostienenElTerritorio es una serie de CORPI SL que recoge las historias de mujeres indígenas que, desde sus comunidades, defienden sus territorios, preservan sus saberes y culturas, sostienen las economías familiares y fortalecen la organización de sus pueblos. Sus experiencias muestran que las mujeres son fundamentales para la continuidad de la vida, la identidad y el futuro de los pueblos indígenas. Conoce sus historias y descubre cómo, desde sus comunidades, contribuyen a sostener el territorio y la vida de sus pueblos.




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